Clases de pieles para calzado, ¿cuáles son sus beneficios?

Desde el origen del calzado se han utilizado distintos tipos de pieles naturales para fabricar este producto con el fin de aportar soporte a nuestros pies, comodidad y estilo. Los zapatos de piel natural tienen sus ventajas frente a los de piel sintética. En primer lugar, los materiales naturales son más flexibles y blandos. Por eso, se adaptan mejor al pie y son mucho más cómodos. Además, es un producto transpirable, más duradero por su flexibilidad y evitan rozaduras y heridas superficiales. Estas ventajas son generales para todo tipo de calzado de piel natural, pero ¿qué tipo de pieles existen y cuáles son sus beneficios?

Piel de cordero

La piel de cordero española es una de las pieles más cotizadas a nivel mundial. Una prueba es el uso que se ha hecho de este material a lo largo de la historia para todo tipo de prendas de marroquinería. Bolsos, carteras y calzado fabricado con una piel considerada de las más suaves. Es conocida por ser fina, suave y con poco brillo. Por eso, el calzado producido con este tipo de piel suele ser un zapato cómodo, resistente y con mucho estilo.

Es un material realmente elástico y se emplea, principalmente, para forros interiores. Suele ser de tonos más bien oscuros por lo que se suele ver en tonos grises y, sobretodo, negros. Su principal característica es que es una piel aislante por lo que ayuda a mantener el calor. Es perfecto para calzado de invierno. Sin embargo, también es una piel absorbente por lo que, aunque estemos en verano y haga calor, mantiene los pies secos.

Piel vacuna

Como su nombre indica, se obtiene del ganado bovino. Se caracteriza por ser gruesa por lo que suele usarse para obtener varias capas de piel aunque la más usada es la piel externa. Es una piel poco engrasada, grande y fuerte aunque tiene un tacto suave. Tiene una estructura maciza pero maleable por lo que se usa para fabricar calzado resistente y flexible. Es un material perfecto para zapatos deportivos y de uso diario aunque también se puede ver en calzado elegante. Su principal ventaja es la durabilidad y su resistencia al desgaste y a las perforaciones.

Piel de ciervo

La piel de ciervo es conocida por su gran elasticidad y suavidad. Es una de las pieles más flexibles y que mejor se ajusta al pie del mercado. Por eso, el calzado fabricado con este tipo de piel son perfectos para aquellas personas que suelen padecer juanetes y heridas superficiales. Al adaptarse a la forma del pie a la perfección, reduce la presión y, por lo tanto, los puntos de dolor.

Además, es un tipo de piel muy resistente por lo que se usa para fabricar distintos tipos de zapatos. Sin embargo, es el tipo de piel más delicada de todas por lo que debemos tener cuidado y limpiar nuestros zapatos con cautela. Cuidar y limpiar unos zapatos no es complicado.

Piel de cabra

Este tipo de piel es conocida por su gran calidad ya que su estructura es compacta aunque flexible. Por eso, se suele utilizar en industrias de pieles finas y en la confección de productos de alto precio. Es un material extremadamente fino aunque muy resistente por lo que es ideal para cualquier tipo de calzado.

Existen diferentes tipos que se utilizan para distintas partes del calzado y otros productos. La piel de ante es una piel fina y muy agradable al tacto aunque resistente por lo que es perfecta para calzado y bolsos. También podemos encontrar piel de ante de confección que se usa principalmente para ropa. Tenemos la piel de napa o piel de cordero de confección. Se usa habitualmente para trabajos textiles. Por último, la piel laminada de cabra. Es bonita y muy suave, ideal para decoraciones y complementos.

Piel de cerdo

A pesar de lo que podamos pensar, la piel de cerdo es realmente suave. Sin embargo, es conocida por su resistencia gracias a la porosidad que posee. Se conoce que es de menor calidad que el resto que hemos comentado anteriormente aunque es de las más resistentes. Por eso, se emplea principalmente para fabricar forros interiores. Son perfectos para crear zapatos duraderos y transpirables que nos acompañen muchos años y nos hagan la vida un poco más cómoda.

Ahora ya podemos diferenciar los diferentes tipos de piel que se usan para fabricar nuestro calzado. Podemos saber la calidad de los mismos con solo un vistazo. Sin embargo, si tienes dudas, consulta siempre la etiqueta del zapato o pictograma. Así, podrás saber si el material que han utilizado en la fabricación es piel natural o sintética. ¡Que no te den gato por liebre!