Zapatos de piel natural, ¿cómo cuidarlos?

Un buen calzado de piel natural son el complemento perfecto para cualquier ocasión o evento. Puedes utilizarlos para ir a trabajar todos los días, para ir a tomar algo, una cena importante o para el día a día en general. Es un producto que puede acompañarnos muchos años y nosotros podemos alargarles su vida cuidándolos bien. ¿Cómo? Aquí te lo contamos.

¿Cómo cuidar correctamente los zapatos de piel natural?

Cuidar este tipo de calzado se convierte en una rutina fundamental. El primer paso es realizar una limpieza. Lo recomendable es realizarla después de cada uso, pero haciéndolo una vez por semana puede ser suficiente.

Primer paso, limpieza

Lo primero es quitarle los cordones, si es que los tiene, para poder limpiarlos bien y que estos no se dañen. Para quitar la suciedad superficial como polvo o barro podemos utilizar un cepillo de cerdas suave y pasarlo con cuidado sobre todos los rincones del zapato. Una vez hayamos quitado todo el polvo, podemos pasarle un paño de algodón húmedo para quitarle las manchas más profundas.

Cuando estén completamente limpios, es hora de hidratarlos con una crema incolora especial para calzado. Por último, los dejaremos secar en un lugar que no haga un calor excesivo para que no le salgan grietas o se decolore.

Déjalos descansar

Sabemos que te encantan esos zapatos de piel, son tus favoritos. Pero usarlos todos los días puede hacer que le salgan grietas o se marquen de forma permanente. Por eso, lo mejor que podemos hacer es dejar que descansen alternándolos con otros zapatos y guardarlos en una horma para que recuperen su forma original.

No dejes los cordones amarrados

Si observas detenidamente cómo se presentan los zapatos de cordones cuando los compras verás que uno de los extremos del cordón es corto y el otro pasa por todos los agujeros. ¡Error! Esto lo único que consigue es que la presión no se distribuya bien y la lengüeta acabe marcada. Deberías igualar los cordones por los dos agujeros inferiores para luego ir alternándolos.

Protégelos de las manchas

Uno de los temores más grandes cuando tenemos un par de zapatos de ante es que acaben manchados. Más vale prevenir que curar, así que lo primero que tienes que hacer cuando llegues con tus zapatos nuevos a casa es aplicarles un spray antimanchas.

No los amontones

No hace falta explicar que si guardamos los zapatos amontonados acaban por deformarse, pero claro, es complicado destinar un espacio exclusivo para ellos, así que lo mejor que puedes hacer es, además de las hormas, guardarlos por pares en sacos de gamuza. Una protección extra no les vendrá nada mal.