Adaptar piel calzado al pie

Trucos para ensanchar el calzado y adaptar la piel perfectamente a tu pie

Cuando compramos unos zapatos de piel natural en la tienda salimos encantadas, ¿verdad? Sin embargo, cuando los estrenamos por primera vez en la calle empiezan a molestarnos y a dolernos. Es normal. En la tienda nos los hemos probado solo unos pocos minutos y apenas hemos andado con ellos. Cuando salimos y los empezamos a usar es cuando realmente notamos el dolor.

Podríamos pensar que nos hemos equivocado al elegir la talla, pero lo más probable es que tengamos que adaptar la piel del calzado a nuestro pie. La piel natural es un material fuerte y resistente por lo que hay que hacer que gane elasticidad. Es decir, tendremos que la piel y el zapato se adapten a nuestro pie y la piel ceda un poco.

¿Cómo? Habitualmente, con el tiempo y el uso la piel acaba cediendo. Por eso, puedes utilizarlos en casa todos los días durante un rato. Así, poco a poco la piel cederá y se adaptará perfectamente a tu pie. Pero si los zapatos te molestan en exceso o lo que quieres es una solución rápida, aquí te dejamos algunos trucos.

Efecto calor

Con el calor, la piel se ablanda y puede ganar mucha elasticidad. La opción más sencilla es colocarnos un par de calcetines muy gruesos o varios pares. Entonces, nos colocaremos los zapatos y, cuando notemos que la piel del calzado está tirante, le daremos calor con un secador de pelo.

Cuando veamos que están templados o calentitos, los dejaremos enfriar con el calzado puesto. Pero, cuidado. Si quieres cuidar tu calzado no acerques demasiado el secador o le des mucha temperatura. La piel con fuentes de calor directo puede perder color o agrietarse.

Dilatar la piel natural

Existen diferentes productos químicos que hacen ceder la piel natural del zapato. Sin embargo, esta opción es más agresiva para este material y, además, es mucho menos económica. Si no queremos arriesgarnos, podemos coger papel de periódico, arrugarlo y mojarlo. Cuando tengamos suficiente cantidad, lo introducimos en cada zapato haciendo que estos queden lo más tirante posible.

Una vez rellenos de papel, los podemos dejar secar de forma natural en algún rincón de la casa en el que no haga un calor excesivo o tenga una fuente de calor cerca. Podemos dejarlos en una esquina de la habitación a la sombra. Cuando veamos que el papel está seco, lo sacamos y ya podremos notar como los zapatos están más anchos que antes y son más cómodos.

Hidratar la piel natural

Como en el caso anterior, hay en el mercado diferentes productos que hidratan la piel de los calzados. Si no queremos gastarnos el dinero en un producto específico o solo tenemos un par de zapatos de piel natural, podemos utilizar la opción más económica. Lo único que tenemos que hacer es poner, por dentro del zapato de piel, crema hidratante de manos o corporal en las zonas que más aprieten y después llevarlo durante un rato por casa para que la piel vaya cediendo. No todas las cremas hidratantes son adecuadas para este proceso. Es mejor que utilicemos una crema que no tenga aromatizantes y colorantes.

Ahora ya sabes un par de trucos para esos zapatos de piel más rebeldes. Después de esto nunca volverás a arrepentirte de comprar un par de botines o botas. Esperamos que estos trucos os sean de ayuda y os sirvan para que vuestros zapatos de piel os queden aún más cómodos.